20 de enero de 2012

:::::LA HUELGA DE TRANVÍAS DE 1951:::::



La llamada huelga de tranvías del 51, la vaga de tramvies del 51, fue de hecho un boicot a utilizar el tranvía, que era el transporte popular entre los trabajadores, y que cuando se convirtió en huelga no fue de tranvías sino general.
Estamos en diciembre de 1950, corrían tiempos de racionamiento, carestía, mercado negro y corrupción. Los sueldos eran irrisorios. En la industria textil habían "semanadas" de 65 pesetas cuando una docena de huevos costaba ya 29. La miseria entre la clase trabajadora era generalizada mientras un nueva costra de ricos había empezado a aflorar, no ya la rancia burguesía que apoyó el golpe, sino los que hicieron fortuna con el estraperlo y la corrupción de la dictadura franquista.
La situación del día a día a nivel popular era desesperante y más cuando a nivel internacional se habían empezado a retirar las medidas de bloqueo a la "España de Franco" y los Estados Unidos habían guiñado el ojo al régimen, al considerarlo un puntal en la lucha contra el comunismo.
Es el 1 de diciembre cuando el Consejo de Ministros autoriza a la Compañía de Tranvías de Barcelona el aumento de las tarifas de 0,50 pts a 0,70 pts, siendo puestas en vigor el 19 del mismo mes. Ya la compañía había cosechado, desde sus inicios, la antipatía de la clase trabajadora debido a la gran cantidad de accidentes que de siempre había causado, el mismo año 50 fueron 21 los muertos y 491 los heridos, con unos coches en condiciones lamentables. La animadversión por al trato y el desprecio que la compañía había demostrado hacia sus viajeros durante décadas había dejado huella. A eso se sumaría un gesto de hostil discriminación, el hecho de que en Madrid el precio del billete se acabó fijando en 0,40 pts!



Así estaban los ánimos cuando a primeros de Febrero de 1951 comenzaron a circular por la ciudad, de manera espontánea, unas octavillas que invitaban a los ciudadanos a no subir al tranvía y que eran reproducidas mayormente de forma manual o que se colaban en algún tiraje de imprenta. En muchas ocasiones se trataban de poemas llenos de sarcasmo o auténticos ripios. Las octavillas eran repartidas en mano o por los buzones. 
Es a partir del 14 de Febrero cuando aparecen los primeros pasquines y el 22 las primeras manifestaciones estudiantiles. La historiografía siempre resalta el carácter pacífico y cívico de la protesta, aunque los datos citados acaban recomponiendo un escenario mucho más crispado. 
El sábado 24 tras las primeras escaramuzas entre estudiantes y policía, con alguna pequeña barricada, carreras y detenciones, los incidentes se trasladan a los barrios y se generalizan los apedreamientos a los tranvías con 3.400 cristales rotos.
El gobernador civil de Barcelona era por aquellos tiempos Eduardo Baeza Alegría, un capitoste del Movimiento metido en disputas con otros jerarcas, que según se dice ayudaron a que circulase el rumor de su relación intima con la vedette Carmen de Lirio. Rumor que fue aprovechado por el pueblo para burlarse del odiado gobernador. A tal fin se hizo una manifestación en la que los participes iban con un lirio en la mano y un botellín de Agua del Carmen en la otra.
Carmen de Lirio, entonces  la gran vedette  del Paralelo y también sin pretenderlo actriz en la película de los hechos.
A lo largo de los días se va registrando un progresivo descenso del número de pasajeros en los coches  llegando al boicot que tiene lugar entre el 1 y el 5 de Marzo, en que únicamente suben entre el 0,1 y el 3% de los usuarios habituales. Queda en la memoria también el domingo día 3 de Marzo, cuando bajo una persistente lluvia los aficionados al futbol fueron al estadio de Les Corts, donde el Barça en un campo impracticable, ganó  por los pelos al Racing de Santander por 2 a 1. A la salida, los coches se ofrecían como  una vuelta más confortable a casa, pero los asistentes no cayeron en la  tentación  y nadie subió al tranvía, la cosa iba muy en serio y más tras la muerte, hacía dos días, de un niño de 5 años por disparos de la policía.
El 6 de Marzo, ante el temor de las autoridades a que el orden público se pudiera desbordar aún más y a pesar de la oposición del gobernador, el precio del billete vuelve a ser de 0,50 pts. Aún así, se tarda dos días a que la concurrencia al transporte sea como la de antes del boicot.
Billete que muestra el retorno a las antiguas tarifas.
Tanto en el arranque de la convocatoria posterior de huelga, como en el del boicot a los tranvías no aparece ninguna organización, ni sindical ni política, como protagonista, sino que más bien fueron éstas las que se subieron al carro de los hechos, aunque cuando lo hicieron fue con determinación, pues tanto la CNT como el PSUC luego lo pagarían con cuantiosas detenciones entre sus militantes.
Es a raíz de una reunión de enlaces sindicales, donde ya se habían ido infiltrando, en las elecciones del 47 y el 50, sindicalistas opuestos al régimen, cuando surge la convocatoria de huelga, y se produjo el mismo día en que se volvía a las antiguas tarifas. En el edificio de la CNS, el sindicato vertical, en una tumultuosa reunión de representantes sindicales, cuando ante la atribución del mérito del retorno al antiguo billete por parte de los jerarcas falangistas del sindicato, surgieron numerosas voces, donde se pedía la libertad de los detenidos y el aumento de los salarios. Para cuando llegó la policía a desalojar, ya circulaba la consigna de convocar una huelga para el próximo lunes 12 de Marzo
. A partir del día siguiente ya se empezaron a recibir llamadas telefónicas en las empresas por personas que haciéndose pasar por cargos de la CNS instaban al paro.
La empresa del "ramo del agua" Vicente Illa S.A. donde  se desarrollaron los sucesos en la huelga general de 1951.
Llegó el día 12 y el éxito de la Huelga General fue total. En el Poblenou, que aún era el principal núcleo industrial barcelonés, se produjeron algunos incidentes remarcables, aunque las empresas que no habían cerrado lo iban haciendo al paso de los piquetes. Ya en los días anteriores del boicot los trabajadores se habían dado cuenta de la fuerza de su número, cada mañana una ingente cantidad de obreros inundaban caminando las vías que entraban al barrio, Sant Joan de Malta, Pere IV y la Av. Icària, entonces Capitán López Varela. 
Aquella mañana de la huelga, las mujeres del Cànem formaron un piquete que  se presentó en la gran empresa Macosa, Can Girona, que seguía trabajando y  tras liarse a bofetadas con un ingeniero que les impedía el paso, increparon a los trabajadores. "No teniu pebrots", "gallinetes", "covards" y "esquirols", palabras que junto al lanzamiento de piedras, convencieron a los más recalcitrantes, cerrando la empresa durante dos días.
Pero fueron los obreros de la industria textil Vicente Illa S.A. los que fueron protagonistas de uno de los hechos más recordados, cuando los trabajadores hicieron una barricada con una larga y pesada viga, que trajeron de una obra cercana hasta en medio de la vía del tranvía de Pere IV y después amedrentaron a la policía de paisano cuando querían detener a un obrero por los hechos. En el Poblenou incluso cerraron las industrias de hielo, cosa que sólo lo había logrado Durruti en el 36.
La huelga no sólo alcanzó la ciudad de Barcelona sino que se fue ampliando a  Mataró, Badalona, Terrasa y Manresa. En el primer día, el 12 de Marzo se habla de una cifra de 300.000 huelguistas, aunque algunos periodistas extranjeros  llegan al medio millón. La protesta duró dos días más y los participantes se redujeron a 50.000, en el tercer día.

La policía armada y la guardia civil ocuparon la ciudad, aunque durante toda la mañana del 12 quedó a merced del pueblo que se iba congregando o manifestando por diferentes calles del centro de Barcelona con importantes disturbios y cargas policiales. El ejército estaba acuartelado, con tres navíos de guerra amarrados en el puerto, pero no llegó a intervenir.
Los muertos en todos los incidentes del boicot y la huelga posterior no se saben con certeza, pero oscilan de 3 a 5, con cuantiosos heridos. Los días posteriores son detenidos numerosos militantes de la CNT y la cúpula del PSUC. Las máximas autoridades locales, entre ellas el gobernador, fueron destituidas. Otras huelgas se sucederán en Manresa y al poco en el País Vasco y Navarra.

Fotos de Bert Hardy que muestran el estado de "ciudad ocupada por el ejército y la policía" a los pocos días de la huelga.
La huelga de tranvías de 1951 significa para unos historiadores el comienzo de un nueva forma de oposición al régimen, mientras que para otros es el último  gesto de resistencia de la guerra civil, y sin duda también puede que fuera ambas cosas a la vez.

Fèlix Fanés, La vaga de tramvies del 1951, Editorial Laia, Barcelona, 1977.

11 de junio de 2011

Aquellos tranvías del Poblenou y el "lloro del 36".

Tranvía.- Vehículo que circula sobre raíles en el interior de una ciudad o sus cercanías y que se usa principalmente para transportar viajeros.(R.A.E.)
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El 27 de Junio de 1872 se inaugura en Barcelona la primera linea de tranvías, desde el Pla de la Boquería hasta los "Josepets" de la Vila de Gràcia, entonces independiente. Los coches, que habían sido importados de Gran Bretaña, estaban tirados por caballos y eran del tipo "imperial" de dos pisos, cerrado el de abajo y descubierto el de arriba.
Muy probablemente a principios de los 70 Poblenou tenía una población que se acercaba a los 15.000 habitantes producto de haberse convertido en una concentración industrial de primer orden y el barrio más pujante del municipio de Sant Martí de Provençals. Sin embargo no tenía ni servicios médicos, ni comerciales, ni administrativos, pues incluso las direcciones u oficinas centrales de sus fábricas radicaban en Barcelona. Así, debido a esa necesidad de comunicación, dos años más tarde, en 1874 se inauguraba la primera linea de tranvía que unía el Poblenou con el puerto de la ciudad, cuyos almacenes eran la salida natural de sus productos industriales. El tranvía, que era de vía ancha (143,5 cm.), pasaba por detrás del Parque de la Ciudadela y enfilaba el Paseo del Cementerio (Av. Icaria) para coger la calle Taulat y acabar en la esquina con Galcerán Marquet, donde se construyó una cochera* y unas cuadras para los animales, pues los tranvías eran de "tracción de sangre".
En 1886 se acabaron la obras de la linea que unía Barcelona con Badalona y que pasaba por la Carretera de Mataró (Pedro IV). Ésta era de vía estrecha (1m.) y a partir del 1893 en la totalidad de su trayecto el tranvía era conducido por una pequeña locomotora de carbón, aunque por pocos años, pues la electrificación de los tranvías fue generalizándose, pasándose a denominar con el número 70. Otras lineas auxiliares también de vía estrecha fueron: el 41 de Plaza Urquinaona a Rambla/Wad-Ras; el efimero 47 con un trayecto idéntico al anterior pero que se alargaba hasta Les Corts; el 42, de la Plaza Urquinaona hasta las cocheras de Pedro IV; el 43, que después sería el 71, de Plaza Urquinaona hasta Sant Adrià, y el último en llegar, el 53, éste de via ancha, que iba desde el comienzo de Espronceda hasta la Plaza Tetuán.

Pero volvamos a aquella primera línea del barrio que sería, después de su electrificación en los primeros años del 1900, la que se denominaría 36. Durante muchos años sus coches eran de los que se les apodaba "cadeneros", pues su único freno era una gruesa cadena engranada a una rueda lo que producía un ruido estridente y alarmante, cuando se utilizaba. La azarosa vida de esa mítica linea tuvo a partir de la electrificación del ferrocarril (1948), con cuya vía se cruzaba, otra circunstancia peculiar. Para evitar las chispas entre las dos catenarias demasiado cercanas, se le privaba al tranvía de ésta durante este tramo, por lo que tenía que coger carrerilla de antemano para proseguir su trayecto sin pararse, lo que era para aplaudir. Su trayecto fue en varias ocasiones prolongado hasta la Plaza España, así como su servicio suprimido para ser restablecido con el número 52, para finalmente en 1967 recuperar el número como servicio de autobuses.
Pero la historia del tranvía 36 lleva unida otra de entrañable y definitoria de una época que la modernidad hace irrepetible. Delante de su parada final del Poblenou había una tienda, que aún existe, La Licorera, dedicada a la venta de licores y vinos. A sus propietarios les regalaron allá por el año 1957 un loro gris, traído de Guinea, que sacaban a la calle para que el animal disfrutase de la luz natural. Como sea que también era el origen del trayecto se tenía que cambiar el trolley , esperar a que subieran los pasajeros y a que el jefe estación diera el aviso de salida mediante un silbato. Pero como es sabido, los loros tienen una habilidad especial en repetir determinados sonidos y sobre todo los silbidos, por lo que el ave no se le ocurría otra cosa que cuando veía toda la parafernalia del vehículo, imitar a la perfección el sonido del silbato, lo que acabó provocando que en repetidas ocasiones el conductor arrancara antes de hora y que los responsables del tranvía obligasen a sus propietarios a no sacar al animal fuera de la tienda.
El loro, muy querido por su dueña Teresa Ferreres, murió en el 1992, pero embalsamado aún tiene su lugar detrás del mostrador de La Licorera. Es más, su fama aparte de por la historia oral o escrita se ha materializado en la "Colla de Gegants del Poblenou" desde 1996, con la figura del "Lloro del 36" que acompaña a los clásicos Bernat y María en sus salidas.

*Existe un excelente blog, "Rails i ferradures", especializado en el tema de los ferrocariles y similares que trata de forma amplia y muy bien documentada tanto el tema del tranvía en el Poblenou, como el de la cochera que existió en la calle Taulat.

11 de mayo de 2011

LAS COOPERATIVAS OBRERAS (a modo de prólogo)

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El tema de las cooperativas obreras merece al menos un amplio capítulo en este blog, y si no me fallan las energías volveré a tratarlas como se merecen. Por ahora sólo unas pinceladas, más que nada para no dejar, como me suele suceder, cosas olvidadas en el cajón, en este caso viejas monedas.

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La Cooperativa "La Flor de Maig", fue una de las que gozó de mayor vitalidad en Catalunya, tuvo diversas sucursales, dos de ellas en el mismo barrio, y una granja en Cerdanyola.

Las cooperativas obreras se desarrollan a partir del último tercio del siglo XIX, como una forma de apoyo mutuo y resistencia. Las cooperativas permiten, al asociarse, que los obreros tengan más capacidad de compra o que incluso produzcan algunos bienes de consumo. Una forma de luchar por la subsistencia y contra los abusos de los tenderos del barrio. Pero también esas cooperativas nacidas básicamente como de consumo, dan cobertura e impulso a la educación y la cultura obrera, con la creación de corales, bibliotecas, grupos de teatro, escuelas, etc., y además también a formas de protección y ayuda ante la enfermedad y la vejez.
Más de sesenta cooperativas tuvieron su sede en Sant Martí de Provençals, la gran mayoría de consumo y algunas acuñaron su propia moneda.
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7 de mayo de 2011

Anselm Clavé, un impulsor de la cultura popular.


En 1876 se inaugura en el Cementiri de l'Est del Poblenou el panteón erigido por subscripción popular en memoria del músico, poeta y político Anselm Clavé. Fue proyectado en 1874 por el arquitecto Josep Vilaseca, el busto es obra del escultor Manuel Fuxà y la verja de hierro es del arquitecto Lluís Domènech i Montaner.
Josep Anselm Clavé nació
en 1824
en el carrer Ample del barrio de la Ribera de Barcelona, en el seno de una familia menestral. Fue un niño enfermizo que tuvo que dejar la escuela pronto, debido a que su familia pasó a una repentina penuria económica que le obligó a trabajar de tornero. Sin embargo, en el ambiente familiar fue formado gracias a su madre, una mujer culta, con clases de música, lectura y la enseñanza del francés, que sería de gran importancia pues le facultaría para la lectura de los pensadores y filósofos sociales franceses, como Cabet.
Bien de joven
interpreta sus propias composiciones poético musicales en cafés de Barcelona acompañándose de una guitarra, a la vez que demuestra sus simpatías por el insurreccionalismo republicano, participando en la revuelta de la Jamancia y otras "bullangas", por lo que fue preso en la Ciutadella, donde se dice que se le ocurrió la idea formar una agrupación musical obrera como sociedad de socorro y resistencia. También colaboró con su amigo Narcís Monturiol en la creación del primer periódico comunista cabetiano. Pero ante todo persistió con su idea de crear la agrupación musical, que denominaría "Aurora", y que luego se transformó en la primera formación coral de España, "La Fraternidad".

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Desde el principio surgen los primeros conflictos de "La Fraternidad" con el rechazo burgués a los "bailes fraternales", bailes coreados que se organizaban en los Jardines de la Ninfa, del Paseo de Gracia. El alcalde corregidor Josep Bertrán se refiere a ellos como “cátedra de vagancia” y que “la clase obrera debe dedicarse al trabajo y dejarse de bailes y cantos”.
En 1854 y 1855 la situación política es convulsa y Clavé es de nuevo detenido y deportado a las islas Baleares.
En 1857, de vuelta a Barcelona Clavé decide en cierto modo desembarazarse del lastre anterior y con una nueva imagen, vuelve a su proyecto y funda la sociedad coral "Euterpe", organizando los espectáculos y bailes en los jardines que llevan el mismo nombre y edita también el programa de actividades, el "Eco de Euterpe", fundando además una federación que agrupaba, asesoraba y facilitaba repertorio a los coros. Es entonces cuando a partir de ahí se produce una gran expansión del movimiento coral en toda Cataluña.
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Una medalla con la divisa de Clavé, de reminiscencias masónicas: "Progreso, Virtud y Amor"

La creación
del movimiento coral responde a las necesidades de una base social obrera para encontrar salida al desarrollo de una cultura propia, que ocupe esa franja horaria libre de la explotación y que será una reivindicación básica de su lucha. Como fenómeno musical los "Coros de Clavé" son la conjunción de diversas tradiciones de canto, en primer lugar aquellos romanços populares herederos de las narraciones épicas e históricas , que se distribuían en volantes impresos. También es heredero de las canciones tradicioneles de origen rural conocidas como les caramelles que con el apoyo de grupos musicales se organizaban en determinadas celebraciones. Y para acabar también, de formaciones europeas del otro lado de los Pirineos que darán la factura digna que según Clavé habían de ofrecer las corales.
Porque Anselm Clavé pretende la elevación cultural y moral de los obreros y en este sentido su labor es paternalista. Pero quizá es difícil de entender para nosotros, hijos o nietos del siglo XX, la figura de aquellos revolucionarios del XIX que sin nacer en el seno del proletariado difundieron el primer comunismo cabetiano, se involucraron en levantamientos y revoluciones poniendo en peligro su vida, y que fueron perseguidos, encarcelados y desterrados. Desde nuestra cómoda óptica, Clavé no es un revolucionario, pese a sus gestos obreristas y populares tiene también concesiones al buen gusto burgués o al patriotismo, también sacrifica cierta autenticidad que tenía la Fraternidad para proseguir su proyecto y en ese aspecto Clavé es más bien un masón y filántropo. Pero todo esto no empaña ni su figura ni su labor pues la dedicación de su vida es exclusiva y a ello le debe el poder transformador y aglutinador que tuvo.También por la misma razón conferirá un carácter personal tan propio a sus coros, que el hecho de su desaparición provocará una transitoria pero profunda crisis en el movimiento claveriano, que coincidiría con la aparición del Orfeó Català, más nacionalista y conservadora, y que hasta la llegada de la Segunda República no restablecería de nuevo su predominio.
Tampoco Anselm Clavé a pesar de su gran dedicación musical abandonó su actividad política, siempre defendiendo el republicanismo. En 1867 es de nuevo detenido y deportado a Madrid, en 1868 fue miembro de la Junta Revolucionaria, y con la Primera República ocupa cargos de Gobernador Civil y Delegado del Gobierno, para poco después una vez acabada ésta, morir en Barcelona en 1874.

El periódico de la asociación coral anunciando la muerte de su fundador.

Coral Les Flors de Maig - Les Flors de Maig








LOS COROS DEL POBLENOU* Y LA SOCIEDAD CORAL LA MODERNA

En la época en que Clavé vivió se tienen noticia en Sant Martí de Provençals de al menos tres corales. La primera fundada en 1857 fue la sociedad coral Apolo, después la Lira Martinense y por último la Alianza del Poblenou. Aunque parece que en aquellos tiempos no tuvieron la actividad de otras agrupaciones en pueblos o barrios de Barcelona, sí que posteriormente abundan la creación de nuevas formaciones, pues muchas aparecen como secciones de cooperativas o asociaciones, como "l'Artesana" o la "Pau i Justicia". Si bien la más conocida fue la de "El Sabre", cuyo nombre recuerda a los guardias municipales que la crearon, que posteriormente cambió por el de "El Sabre de Plata", y que tenía el local social en la emblemática bodega que con el mismo nombre estaba situada en la calle Marià Aguiló.
En las fuentes que hablan de las corales del barrio siempre merece un trato a parte la sociedad coral "La Moderna", que se fundó en 1922 con el nombre de "Els Tranquils de l'Estora" (Los Tranquilos de la Alfombra) pues parece que para ensayar en las frías noches de invierno les ponían en el bar donde se reunían una alfombra bajo sus pies. Poco después, en el 1927, cambiaron su nombre por el de La Moderna, coincidiendo con el nombre que según parece llevaba el local, que también era una sala de baile. Bar que según otras fuentes coincidiría con el bar La Carolina que aparece en las fotos que siguen. Sería por esa época cuando se trasladaron a los "burots" de la Avenida Icaria (nº 202) con la del Bogatell, una antigua oficina de aduana, que sería para siempre su sede social.
Allí también en 1929 inauguraban una biblioteca y crearían, como otras corales, una sección de excursionismo, una manera no sólo de demostrar su gusto por la naturaleza sino de buscar la libertad de reunión que en tiempos de dictadura era bien difícil.
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También en esos tiempos de prohibiciones, como "coros de Clavé", a pesar de que éstos no tenían un marcado carácter nacionalista o quizá debido a esto, llegaron a ser refugio de la cultura catalana. La coral despliega a finales de los 50 y en los años 60 una notoria actividad pública bajo la batuta del maestro Esteban Guasch, y en los años setenta comienza un claro declive hasta su desaparición

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* Otras corales de Sant Martí fueron: la "Xic Pensada", "La Familiar Provensalense", "Lo Cascabell", la "Euterpe Martinenca", "La Lira Moderna", "L'Ancora", "El Júpiter", "Els Democrátics", "Proa al Mar", "Amics del Cant" y la actual "Coral del Joncar".

7 de abril de 2011

Las barracas del Campo de la Bota y Pequín - Margen y marginalidad

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En el límite norte del municipio de Sant Martí, del barrio de Poblenou que por extensión llegaba hasta la Riera d'Horta, se formó a partir de 1870 un pequeño barrio de barracas, que recibió el nombre de Pequín (o Pekín). Según la tradición el origen de la barriada y el de su nombre proviene del hecho de que sus primeros habitantes fueron una colonia de chinos cantoneses que llegaron maltrechos a su costa después de un largo viaje desde Cuba y allí mismo se instalaron con los restos del naufragio. El modesto barrio fue creciendo con la llegada de inmigrantes para la Exposición Universal de 1888 y de pescadores expulsados de la Barceloneta. Las barracas se distribuían a lo largo de la calle San Salvador, allí con el tiempo también se les construyó una iglesia, que sería incendiada durante la crema de conventos de la "Semana Trágica". Como todos los otros barrios al lado del mar, Pequín estaba expuesto a sus temporales que periódicamente azotaban sus humildes barracas, especialmente duros fueron los de los años treinta. A partir de estos años, un poco más allá, pasada la Riera d'Horta, ya en el vecino Sant Adrià, se va conformando otro barrio de barracas al lado del castillo militar "de las Cuatro Torres", el Campo de la Bota, que aún perdura en la memoria popular.
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El Campo de la Bota es en parte heredero del de Pequín, tanto porque algunos de sus habitantes se refugian en él como porque incluso en la comunicación oral su nombre se confunde con aquel. Este barrio, sinónimo de marginalidad y carencias, crece a partir del 195o cuando el ejército abandona el castillo. En él se instala una escuela regentada por el escolapio Francesc Botey , que vive en una barraca donde pintado con alquitrán pone "Diagonal, nº1". Francesc Botey Vallès (1931-1996) fue uno de esos religiosos que realmente seguían el "mensaje de Jesucristo" y dignificaba el término "apostolado". Eso que la derecha de entonces llamaba "curas comunistas" y que fueron y aún son perseguidos por la jerarquía eclesiástica o por el Estado mismo. "En este suburbio barcelonés realizaba una meritoria labor social entre la población gitana, pues habían fundado o ayudado a fundar una escuela, un parvulario, una maternal, un centro médico y una cooperativa de artesanía gitana entre otras iniciativas de carácter social." *
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Además de ser un defensor de la cultura gitana, escribió el libro "Els gitanos, una cultura folk a casa nostra" en 1970, Francesc denunció la represión y maltrato que sufrían los gitanos por parte de la policía y al no querer retractarse se le impuso la pena de un año de prisión, a cumplir en un convento, a lo que él, contrario a cualquier trato de privilegio, se negó, acabando en el penal concordatario de Zamora, tal era su compromiso igualitario y por la lucha por la libertad. Era el año 1968 , año en el que también Francesc había impulsado la creación de la asociación SETEM (Servicio Tercer Mundo), con el objetivo de promover una cultura de la solidaridad internacional renovada y alejada de los planteamientos "misioneros". Todo esto lo llevaría en 1971 a seguir su labor con otros escolapios en Centroamérica, donde morirá en 1996.
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Francesc Botey poco antes de morir, en Maconí, México, donde se le conocía como Padre Pancho.
El Campo de la Bota fue durante años una referencia para excluidos e inadaptados, muchos de sus habitantes vivían al margen de la ley y fuera de sus límites se entablaba la guerra contra la sociedad. Fue en ese barrio de barracas donde Juan José Moreno Cuenca, "el Vaquilla", inicia su trágica carrera en la delincuencia, lo que describe la película, algo idealizada, de Jose Antonio de la Loma,"Yo, El Vaquilla" (1985), de la que a continuación incluimos una secuencia como documento de un barrio que, como el de Pequín, desde 1974 ya estaba en vías de desaparición, con el traslado de sus habitantes al vecino polígono de la Mina. No perderos la "impagable" canción de los Chichos, como una descripción realista del ambiente que se vivía en el Campo de la Bota.

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*Las Prisiones Franquistas. "La Cárcel Concordataria de Zamora...", Francisco Fernandez Hoyos.

24 de marzo de 2011

Campo de la Bota, de las ejecuciones al Fòrum, pasando por las barracas (I)

En el límite del municipio de Sant Adrià del Besós con el distrito de Sant Martí de Provençals existió el espacio suburbial llamado Camp de la Bota (Campo de la Bota), cuyo nombre provenía del tiempo de la ocupación napoleónica recordando al término "butte", nombre francés para designar los terraplenes levantados para las prácticas de tiro. En 1858 se construyó en él el castillo "de las Cuatro Torres" por el capitán general de Catalunya, Juan Zapatero, apodado "el Tigre de Catalunya" cuando fue Gobernador militar, por su fama de hombre cruel, simplista y arbitrario en sus actuaciones represivas contra el pueblo. El edificio se convirtió en la Escuela de Práctica de artillería hasta el inicio de la Segunda República. El arenal del Camp de la Bota, con el parapeto o paredón de tres metros de alto por cuarenta de largo, fue utilizado como lugar de fusilamiento primeramente por las autoridades republicanas durante la guerra civil. Allí llegarían a ser ejecutados cuarenta y cuatro militares rebeldes en septiembre y octubre del 1936, y posteriormente se documentan que entre 1939 y 1952 fueron fusiladas por el régimen franquista allí 1717 personas, 1.706 hombres y 11 mujeres. Se trataba de personas que no tenían la evidencia de que su vida estaba en peligro y fueron víctimas de la delación y la venganza. Entre estas 11 mujeres figuraba Nieves Bouza Gil, de 22 años, que vivía en el Poblenou, afiliada a la CNT . Detenida por la delación de un vecino, fue juzgada por procedimiento sumarísimo el 26 de abril de 1939 y ejecutada el 26 de Mayo. No se le conocía ningún delito de sangre, simplemente como miliciana de retaguardia en labores auxiliares (cocinando y lavando ropa) en el castillo "de las Cuatro Torres" hasta que el gobierno central de Largo Caballero decide acabar con la emblemática figura de "la miliciana", figura que precisamente le costaría la vida a la joven Nieves Bouza. Su caso es citado y bien documentado en la "Memòria de la presó de dones de Les Corts", cárcel donde estuvo encerrada hasta su ejecución.

El mismo año 2004 en que en este espacio de fusilamientos se celebraba el Fórum Universal de las Cultures y donde desde las obras se había retirado una placa en su recuerdo, el artista multimedia Francesc Abad inicia una exposición itinerante concebida como un "trabajo en curso" en que a partir de datos históricos se pide a los familiares de los fusilados aporten documentación, fotos y demás datos. Un proyecto que desde el recuerdo se convierte en una denuncia del evento como un mecanismo ideológico de ocultación y despolitización, un proyecto que va creciendo contra esa voluntaria pérdida de la memoria. La placa fue repuesta de nuevo y al gran trabajo divulgativo y de investigación de Francesc Abad podemos acceder como un completo viaje testimonial desde la web de su exposición titulada: El "Parapet"· Diagonal núm.1 · EL CAMP DE LA BOTA

17 de junio de 2010

Poblenou, primeros recuerdos...

Esa fue mi primera "escuela". Eso le llamaban. Escuela de niñas y párvulos. Yo era de los párvulos. Tendría 4 años (1960) aunque no lo recuerdo bien, sólo verdaderamente recuerdo esas pocas imágenes que como un flashback aparecen en mi memoria.
Creo que no aprendí nada en esa gran habitación con pupitres de madera, atestados de “cagones” como yo, pues a esa escuela sin nombre, todo el barrio la conocía como “Els caganers”. Estaba en la calle Granada esquina con el Pasaje Mas de Roda, a tres travesías de aquella casa donde vivía con mi hermano, padres y abuelos.
Recuerdo cuando en algunos de esos rezos, rituales obligatorios al entrar o salir de la escuela, se me escapó el pipi, sentir alivio y a la vez vergüenza, ya inevitable, del pantalón de franela empapándose con esa calidez mojada.
La clase era un jolgorio y no recuerdo quien era, maestro o maestra, que me llamó algún día para leer, pero había que ponerse en la cola. Siempre había que ponerse en una cola como la que tuve que hacer para esa clásica foto con la bata.

Detrás del aula de los párvulos, la clase de las niñas, donde alguna vez me castigaron de cara la pared. Más allá el patío con árbol, espacio peligroso en el que las piedras que volaban, abrieron una brecha sangrienta en aquella cabeza pelona de algún compañero nervioso.
En la misma calle, casi delante de mi casa vivía el “hombre del saco”. Un hombre al que los adultos condenaban a todos los misterios. Nunca me dio realmente miedo. Cumplía con todos los clichés, más bien flaco, más bien canoso, con barba de una semana, siempre con la misma ropa parda y los pantalones sujetos con un cordel como cinturón y… un saco de arpillera dónde recogía papeles y trapos. Creo recordar que si alguna vez lanzó algún improperio era por hartura de algún niño que haciéndose el adulto lo insultaba. Pocos años más tarde lo vi por última vez saliendo por el portalón de su casa, que compartía con su hermano soltero, con una camisa de fuerza entre dos hombres, de mirada huidiza, que lo metieron en una furgoneta.
Ese portalón, de los de picaporte y cuerda para abrir, que no ha cambiado practicamente de aspecto, será siempre para mí el de la casa del “hombre del saco”.